ME INSTALO EN EL JARDÍN DE ROSAS-2da. PARTE
2da. PARTE
VI
En el jardín,
semejantes al filamento del estambre,
sacudiéndose,
cuidadosamente translúcidas,
calle hicieron las palabras,
a la sombra de lo sembrado zanja,
que se cuartea.
Ácronas,
dueñas,
que de pronto,
envejecen,
como si fueran páginas de un diario,
expuesto a las inclemencias de oleaje
metido en las llamas del viento.
Cambian y son papel con el cual alguno estruja,
ya húmedo estruja el vidrio
principal de la ventana,
ventana hacia los fondos de la casa;
casa contra un muro inexpugnable,
doméstica prisión,
desde fuera para dentro edificada.
VII
Semejante a una anécdota que ostenta,
desteñido sello de ultratumba,
en la habitación dispuesta
junto a zigzagueantes galerías,
se había edificado una escalera,
de piedra caliza,
(¡cómo no dejar huellas!),
hacia el cielorraso apeldañando,
para un arco de pie,
sólo de ángel.
Imitando gallina en corto vuelo
moría allí la escalera,
moría suspendida de balaustres reducidos a cero,
nada.
VIII
Esta construcción de ingenieros civiles e inciviles,
con algunos muertos en el aire
y en el subterráneo de las llamas,
se conjuga en una serie limitada de artefactos,
calcinados.
¿Lo que resta?
Cómo saber lo que resta.
Por el pecíolo del ojo desfalleciente,
escapose la hoja y en la tinta partituras,
para instrumentos dejados allí,
con el fin de ser re-construidos,
pendiente en alacena cuerda de tripa,
música que en la charca como agua quieta,
he aquí un tintero,
duerme sueño profundo;
música a la espera de pluma,
pluma estilográfica comprometida.
IX
Pero entre tanto hubo cambio de volumen,
de volumen en las aguas del océano,
catarata en la incontenible lágrima
de recién llegados cocodrilos,
catarata con la consiguiente lista
interminable de naufragios;
allí donde pastaba el avefría,
duerme el tucán su siesta,
(de aquí no me muevo).
En dúplex,
proveniente del mar amargo
vaivén de una botella,
sin mensajes.
Detrás de cada ojo una sola lista,
lista sobre mesa en anegada oficina,
oficina de un prefecto en uso de licencia.
En esta hora sin reloj que la corrija,
las aguas van por el + alto balaustre en las alturas,
en las alturas de una escalera
con destino cielorraso.
X
Ha sido todo mal imaginado
y ya es tarde para que se busque,
al que otorgó los planos.
Con sus inquisidores nudillos el naufragio,
golpea para que se le abra,
de par en par la puerta,
la puerta que da hacia el jardín de rosas.
XI
Agobiado el jardín,
revuelve raíces,
des implanta,
muda,
hacia un jardín,
en el cual es eterna la fugacidad.
XII
No obstante,
allí donde se apaga un fuego
y se enciende otro,
con sus manos doradas se pasea una niña;
de las uñas que gotean púrpura,
en sus dedos cuelgan,
como si fueran muñecas de loza,
barro fino,
cocido,
muertos sin nunca haber vivido,
pimpollos de rosas.


tibetanox dijo
Igual desvarió amigo Xavier ¡es mi sino!,soy un mar de dudas , así que ya sabes no me hagas mucho caso, la vida está llena de contradicciones, donde habita la hermosura salvaje, se acerca la maldad de los hombres.
Un abrazo amigo...maestro
23 Noviembre 2008 | 12:38 PM