SE ESTABA EN OTRA COSA
Todo era grato y seguro:
los pasos,
susurros,
el imaginado follaje en las alturas,
puerta que da hacia el pez,
volador en el cielo,
la hierba,
muerta,
viva,
reseca debajo de los pies;
con envoltorio leve de sequía,
en disimulo permanente el aire,
dulce como la felicidad.
Tuvo la sensación que así,
no era la vida;
que debió haber ocurrido algo,
de lo cual no fue informado,
o no se quiso que él,
supiera,
pues,
ya no era necesario enterar a uno por uno,
habiendo todo un pueblo que preguntaba,
lo mismo;
la divulgación estaba hecha,
era comida;
naturaleza muerta en el tubo de la desgranadora,
había sido,
una vez +,
grano de maíz dispuesto para calandraca,
al mediodía.
Mas él siguió contestándose que así,
no era la vida.
Por tanto,
se estaba en otra cosa,
por conocer.
Un hueco y como martillo que da en el clavo,
la idea,
de una falta absoluta de relleno,
le hizo caminar por debajo de las sombras,
por debajo de la panza del pez que vuela.
Como relámpago inesperado,
sin raciocinio,
un aquí y allá de calandria ancha de pico,
lo llevó hasta el campo de rastrojos,
sitio en el cual habría de comenzar husmeando,
comiéndose la amarga podredumbre,
como manjar,
de paraíso.
!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->




operadoor dijo
qué bien! ese manjar de paraíso. A veces pienso que así es mi diario vivir, introduciendo en mi ser la podredumbre y celebrando su digestión
abrazo grande, Xavier
6 Abril 2009 | 09:55 AM