RÍO ABAJO-3ERA. PARTE
Aferrados los remos a toletes en el cielo,
recreando con la memoria acordes del lonlón,
bolero de ravel,
majestuosos,
casi inaudibles en la boca de angelique,
niña africana,
sobre la gorda panza de río abajo navego,
preparo pequeñas cosas de un alma
que viaja en busca de su + fino oleaje;
he aquí ya sin preámbulos,
así de primera en mí se disparan,
resortes alertas habidos
en los sentidos.
Paro la oreja y oigo,
como si fuera de cerca
el irreproducible rumor de la lejanía.
Siento cómo rebota en la panza
de mi canoa,
una conversa que no es de aquí,
pero no obstante viene pegada a este espacio pegado a mí;
conversa es entre isleño e isleña,
que en el escondrijo de la inmensidad,
se preparan para unos amores,
no vistos por mí,
creados en mi corazón,
este corazón que se hace y se deshace dentro de mí.
En un saludo a la noche,
ceremonial,
el farol enciendo que en las alturas cuelga,
donde la balsa hace un tercio
de la mitad.
Al toque,
todo se vuelve pagoda,
cornisa,
un cuerpo voladizo conformado
por molduras,
que a otro cuerpecillo sostiene
y en el remate,
la luz fijando cucardas sobre las aguas,
en la profunda soledad de un río
a media noche.
Presiento,
algo me dice que sí,
que fosforescencias encendiendo estoy,
en los ojitos vidriosos
de espantapájaros,
tieso en la + próxima orilla,
que oh coincidencia,
nada espanta,
todo lo atrae hacia sí.
Aquello que fue canoa y ahora es balsa,
entretanto,
a semejanza de las estrellas,
sin moverse se mueve dentro de mí.
He aquí una música que sobre rolos
de madera baila,
su lonlón de balsa liviana,
rolos atados de mil maneras,
para que se puedan desatar cuando
se quiera.
Al trasladarse un acorde hacia el sitio de otro acorde,
en el columpio de una parábola como bolas de billar,
de cambio en cambio las cosas agotan matices,
noticias propias,
ajenas,
los ¡oh!,
los ¡ay!,
las simples onomatopeyas habidas
en la pradera,
que de pronto en un arcoíris
de la memoria,
empalidecen.
Del torbellino para muestra
nada queda,
dentro de mí nada queda,
todo lo guarda el universo,
en su alacena.
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abril-ale dijo
Esta tercera parte de "Río Abajo" la compartís en el momento justo. Gracias, necesitaba leer algo así.
Xavier, besitos y buena semana.
29 Junio 2009 | 11:05 AM